
Título original: The dragon republic.
Título: La república del dragón.
Autor: Rebecca F. Kuang.
Número de páginas: 792.
Sinopsis
La guerra ha acabado. Y una nueva guerra acaba de empezar. Tres veces a lo largo de su historia, Nikan ha luchado por su supervivencia en las sangrientas Guerras de la Amapola. Aunque la tercera acaba de terminar, Rin no puede olvidar la atrocidad que cometió para salvar a su pueblo. Ahora está tratando de librarse de su culpa, de su adicción al opio y de las órdenes asesinas del ardiente Fénix, el dios vengativo que ha bendecido a Rin con su temible poder. Aunque no quiere seguir viviendo, se niega a morir hasta vengarse de la Emperatriz, que traicionó a la que fue la tierra natal de Rin. Su única esperanza es unir fuerzas con el poderoso jefe militar del Dragón, que planea conquistar Nikan, derrocar a la Emperatriz y crear una nueva república. Pero ni la Emperatriz ni el jefe militar del Dragón son lo que parecen. Cuantas más atrocidades presencia Rin, más teme que su amor por Nikan la obligue a usar el apocalíptico poder del Fénix una vez más. Porque Rin está dispuesta a sacrificar lo que haga falta para salvar a su país… y para conseguir su venganza.
Opinión personal sin spoilers
Segunda entrega de esta trilogía de fantasía (militar, oscura) de Rebecca F. Kuang.
Al finalizar el anterior volumen pensaba que no me iba a arrepentir… y creo no podía estar más equivocado.
Si La guerra de la amapola me resultó difícil de terminar, este segundo volumen ha sido mucho peor. Ojo que no digo que sea una mala novela, en absoluto, pero no sé si me ha pillado en un momento raro, o si no era lo que me esperaba… el caso que ha sido de lo más aburrido que he leído en mucho tiempo.
Al igual que la anterior, esta segunda novela está dividida en tres partes. La primera es, con creces, la más aburrida. En esta parte descubrimos a Rin, reconcomida por los remordimientos sobre lo que ha hecho (al final del libro anterior). Para sobrellevarlo se ha hecho adicta al opio. Vale. Sin embargo, el líder de la provincia del dragón, Vaisra, tiene grandes planes para ella. Establecen una relación a medio camino entre alianza y servidumbre, y claro, Rin no es útil como adicta, así que tiene que desengancharse. Bien, pues gran parte de esta primera porción nos narrará este proceso. Con todo lujo de detalles. Sin ningún tipo de entretenimiento. Solo crudeza y realismo. Que tiene su mérito, no lo niego, pero divertido no es. Adicionalmente, tendremos que tragarnos toda la preparación de la rebelión que está fraguando Vaisra, y discusiones sin límite porque los líderes de otras provincias que se han aliado con él contra la emperatriz, no se ponen de acuerdo. No es nada, pero que nada, trepidante. Realista, mucho, entretenido, en absoluto. Ah, y muy convenientemente, al principio del libro Rin tiene un enfrentamiento fugaz con la emperatriz y esta le bloquea los poderes. Es decir, tenemos a una adicta al opio, que tiene que desengancharse, que no tiene poderes y que tiene que fingir que los sigue teniendo.
Pasamos a la segunda parte. En ella, Vaisra, (su hijo mayor en realidad) comanda la flota del líder dragón (y aliados) contra el imperio. Una lenta, descriptiva, oscura y aburrida marcha río arriba con muchos detalles logísticos, poca acción y ningún evento trepidante. A decir verdad, esta porción es poco menos aburrida que la anterior.
La última parte, y en mi opinión, la única un poco salvable, nos relata como el imperio, después de resistir y derrotar a los rebeldes, marcha contra ellos con intención de aplastarlos de una vez y para siempre. Esta parte es algo más entretenida, con más acción, pero tampoco para tirar cohetes.
Reconozco que me ha costado terminarla y que antes de llegar a la mitad estuve tentado de abandonar. Le pasado muchas páginas leyendo en diagonal. Reconozco el esfuerzo en los detalles, que probablemente sea muy fiel a lo que es una guerra de verdad, con toda su miseria y oscuridad, pero desde luego, no me esperaba algo así. Para mí ha sido una decepción. Con todo, continuaré con la tercera entrega, pero más por cabezonería y por finalizar la trilogía que por ganas de hacerlo.
En resumen, La república del dragón es una buena novela militar, una decente obra histórica (dentro de un mundo similar al nuestro pero que no es el mismo), oscura, eso sí, pero con muy poca fantasía (en proporción al resto de elementos que la define). No puedo decir que es mala, pero sí que no es para mí.
Valoración: 5/10