Otro más que muerde el polvo. 2025 se fue y nos adentramos en este 2026.

Este último año ha sido, como los anteriores, complicado. Pero eso no va a impedir que cumpla con lo que ya considero una tradición y destaque lo que para mí ha sido lo mejor de estos 365 días (en cuanto a entretenimiento).

Comencemos, como siempre, con escritura y lecturas.

Así como años anteriores fueron bastante estériles en cuestión de escritura, 2025 ha sido un año de cosechas generosas. En diciembre publiqué la quinta entrega de Creadores de universos: Luz y sombras y la escaleta completa de la siguiente entrega está lista. También he estado ocupado con otros proyectos. Le he dado una vuelta (otra más…) a una novela autoconclusiva que tenía en el cajón y con la que es posible que intente explorar la publicación tradicional. Tras un año en reposo, he rematado una novela independiente de fantasía oscura y he completado el borrador de su precuela. Ahora mismo estoy trabajando en el primer boceto de otra novela más, esta de fantasía épica trágica, que tenía muchas ganas de abordar. Todo esto puede sonar a más de lo que es en realidad, hacedme caso, aunque confieso que no está mal.

En cuanto a lecturas, 2025 fue más calmado pero igual de disfrutón.

El año comenzó con novela histórica, en concreto con la trilogía de “Guerreros de Troya” de David Gemmel.

En estas tres novelas, El arco de plata, El escudo del trueno y El ocaso de los reyes, el autor nos ofrece una visión muy interesante y detallada de los años previos a la guerra de Troya que culmina, cómo no, en uno de los asedios más famosos de todos los tiempos.

En ciencia ficción, este año destaco dos obras. La primera es Artemisa, de Andy Weir en la que el genial autor nos deleita con una aventura en la luna, llena de misterio, intriga y los divertidos toques de humor a los que nos tiene acostumbrados.

La segunda es Frontera oscura, de Sabino Cabeza. En sus 320 páginas se nos presenta un universo donde la humanidad ha expandido sus fronteras más allá de la Tierra, con un sistema social y político complejo. Seguiremos a la Banshee, una nave de exploración estelar en una misión científica para estudiar un agujero negro conocido como el Ojo de Dios. Si bien su lectura evoca en ciertos aspectos a Star Trek, la novela está repleta de tintes mucho más filosóficos.

Por último y cómo no, mi querida fantasía. Aquí el rey es indiscutible, el señor del Grimdark, mister Joe Abercrombie.

Con su trilogía “La era de la locura” (Un poco de odio, El problema de la paz y La sabiduría de las multitudes), Abercrombie cierra el ciclo en el mundo de la Primera ley, dejándonos personajes tan increibles como en novelas anteriores. En esta trilogía tendremos menos magia y más progreso (“La era de los magos terminó hace mucho“, que diría Bayaz). El Círculo del Mundo está sumido en tensiones sociales, conspiraciones políticas y avances tecnológicos que lo cambian todo. Nuestros jóvenes protagonistas se ven arrastrados a conflictos en una historia sobre ambición, poder y consecuencias de vivir en una época que avanza más rápido de lo que muchos pueden asumir.

¿Hablamos de series? Claro que sí. Este año he visto unas pocas más que el año pasado, y si bien pocas me han resultado aburridas, tampoco puedo destacar demasiadas. Diría que la mejor ha sido Mobland (Tierra de mafiosos)

Mobland

Esta trepidante historia sigue el ascenso y caída de varias familias criminales que compiten por controlar un territorio donde la lealtad dura poco y la violencia siempre está al acecho. A medida que los viejos códigos se desmoronan y surgen nuevas ambiciones, cada personaje debe decidir cuánto está dispuesto a sacrificar para sobrevivir.

En segunda posición situaría Task.

Task

Es un thriller ambientado en Filadelfia donde un agente del FBI y su equipo especializado asumen la tarea de frenar una oleada de robos violentos en casas vinculadas al tráfico de drogas. La trama está repleta de dilemas morales y decisiones que siempre tienen un precio. La tensión es constante, las lealtades frágiles y las consecuencias inevitables.

Mención especial a Alien: Earth (un futuro en el que la humanidad enfrenta una amenaza extraterrestre que altera por completo la vida en el planeta), El eternauta (una muestra de cómo la resistencia humana se enfrenta a un enemigo invisible y abrumador) y Erase una vez el oeste (una visión brutal de la lucha por sobrevivir en los inicios violentos de Estados Unidos), que sin duda se llevan el mérito de compartir tercera posición.

¿Y los videojuegos? Este año ha habido muchos, pero las horas de juego totales se han reducido drásticamente (lo siendo, la vida no da para más, jeje). Si consulto mi cuenta de Steam me dice que en el que he empleado más tiempo ha sido en Monster Train 2, una mezcla de estrategia y construcción de mazos en la que cada partida combina decisiones tácticas, unidades únicas y rutas cambiantes que obligan a adaptar tus planes sobre la marcha.

MonsterTrain2

La segunda posición es para un juego tan tonto como divertido y adictivo: Brotato.

Brotato

Es un juego de acción rápida en el que controlas a una patata armada hasta los dientes que debe sobrevivir a oleadas de enemigos cada vez más intensas. Combina combates frenéticos, mejoras constantes y partidas cortas.

Especial mencion a dos joyas como son God of War y Spiderman Remastered.

Y eso es todo, que no es poco. ¿Y vosotros? ¿Qué me contáis del 2025?

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