
Título original: Dune.
Título: Dune.
Autor: Frank Herbert.
Número de páginas: 728 (784 con los apéndices).
Sinopsis
En el desértico planeta Arrakis, el agua es el bien más preciado y llorar a los muertos, el símbolo de máxima prodigalidad. Pero algo hace de Arrakis una pieza estratégica para los intereses del Emperador, las Grandes Casas y la Cofradía, los tres grandes poderes de la galaxia. Arrakis es el único origen conocido de la melange, preciosa especia y uno de los bienes más codiciados del universo.
Al duque Leto Atreides se le asigna el gobierno de este mundo inhóspito, habitado por los indómitos Fremen y monstruosos gusanos de arena de centenares de metros de longitud. Sin embargo, cuando la familia es traicionada, su hijo y heredero, Paul, emprenderá un viaje hacia un destino más grande del que jamás hubiese podido soñar.
Opinión personal sin spoilers
Leí este libro cuando era joven y después de la última película decidí que era un buen momento para volverlo a leer.
Nos encontramos la novela de ciencia ficción más vendida de la historia (12 millones de ejemplares) y todo un clásico, ahí es nada.
Dune, como la mayoría de las novelas de ciencia ficción, no es una lectura sencilla. A pesar de lo que pueda parecer, maneja muchos más conceptos “místicos” que tecnológicos y muchos de ellos están mezclados con bases religiosas. Desde las Bene Gesserit hasta la mitología de los Fremen (influenciada, como no, por estas primeras), vamos a encontrar muchos referentes a la religión a lo largo del libro. Pero vamos al lio.
El universo en el que se desarrolla Dune está regido por varias facciones. Resumo sin ceñirme del todo a la realidad para no alargarme demasiado y para que no resulte pesado. Por un lado, tenemos al emperador del universo conocido, que gobierna mediante la fuerza militar de sus Sardaukar, guerreros de élite adiestrados en un planeta prisión. Por otro lado, tenemos el concilio de las grandes casas (Landsraad), conjunto de casas nobles cada una con su propio ejercito y que sirven pleitesía al emperador (principalmente por miedo a los Sardaukar). Las Bene Gesserit son una organización de mujeres muy presentes en la política imperial, entrenadas en los poderes mentales (que pueden parecer mágicos y a veces se las denomina brujas) y que en secreto están cruzando líneas genéticas de las grandes casas para lograr al humano definitivo, aquel que tendrá tales poderes mentales que será capaz de ver el futuro. Por último, tenemos a la Cofradía Espacial, la organización que mantiene el monopolio de los viajes espaciales. Mención especial a CHOAM, la organización financiera que regula la economía en el imperio.
¿Dónde encaja Dune en todo esto? En todo el medio. El planeta Arrakis (informalmente conocido como Dune), es la única fuente conocida de melange (especia) del universo. Esta sustancia, que es la más valiosa de todo el universo, solo puede ser extraída de este planeta. ¿Por qué es tan importante? Por dos motivos: el primero y más extendido es porque alarga la esperanza de vida, proporciona una gran vitalidad y en determinados sujetos potencia sus capacidades mentales (como la presciencia, capacidad de vislumbrar el futuro); el segundo y más específico (aunque no por ello menos importante) es que es la sustancia que necesitan los miembros de la Cofradía Espacial para realizar sus viajes estelares.
Por tanto, tenemos en Arrakis una sustancia que da más beneficios que cualquier otra cosa en el universo. La explotación de esta sustancia es concedida por el emperador a las grandes casas durante un determinado plazo de tiempo. Cuando arranca la novela, el tiempo de la casa Harkonnen ha terminado y es el turno de la casa Atreides.
Sin embargo, cuando los Atreides lleguen a Arrakis descubrirán (ya lo sospechaban) que están involucrados en una de las incontables luchas de poder entre las casas, el imperio y el resto de facciones. Una traición que acabará con la muerte del duque Atreides y dejará al joven Paul (hijo del duque) y su madre (miembro de las Bene Gesserit) a merced de los nativos de Arrakis, los Fremen. A partir de aquí descubriremos los detalles de las intrigas que han dado lugar a este hecho y cada una de las piezas irá encajando en su lugar desde las tímidas sugerencias del principio hasta el insinuado final (pero no por ello menos trepidante).
El argumento es muy original, no demasiado complejo (en sí mismo, las ramificaciones son muy elaboradas y pueden dar lugar a muchísimas cosas) y entretenido, pero… es una lectura que está al límite de necesitar mucha concentración para seguir. Por un lado, el lenguaje tiene el punto justo (en mi opinión) entre elaborado y comprensible, pero hay muchísima vida interior en los personajes (muchos pensamientos, reflexiones sobre los actos de los demás y los propios) lo que hace que los diálogos no sean especialmente dinámicos y resta un poco de velocidad a la trama. Por otro, las descripciones de la presciencia (visiones del futuro) son un tanto místicas, es decir, si te concentras las entiendes; si lees en diagonal, ni papa. Esto me hace bajar un poco la puntuación a esta gran novela.
Recomendable, sí, mucho, pero solo si te gusta la ciencia ficción y no te importa echarle los cinco sentidos a la lectura. Para aquellos de vosotros que estéis pensando: ¿y si paso del libro y solo veo las películas? Sinceramente, a mí las películas (tanto la vieja como la nueva) me gustaron, pero no están a la altura del libro (y repito, las películas me gustan, pero es que el libro es mucho más rico). Si de verdad quieres disfrutar de esta historia mi recomendación, sin dudarlo, es que leas el libro.
Valoración: 7/10