
Título original: The Handmaid’s Tale.
Título: El cuento de la criada.
Autor: Margaret Atwood.
Número de páginas: 307 (versión Ebook).
Sinopsis
Amparándose en la coartada del terrorismo islámico, unos políticos teócratas se hacen con el poder y, como primera medida, suprimen la libertad de prensa y los derechos de las mujeres. Esta trama, inquietante y oscura, que bien podría encontrarse en cualquier obra actual, pertenece en realidad a esta novela escrita por Margaret Atwood a principios de los ochenta, en la que la afamada autora canadiense anticipó con llamativa premonición una amenaza latente en el mundo de hoy.
En la República de Gilead, el cuerpo de Defred sólo sirve para procrear, tal como imponen las férreas normas establecidas por la dictadura puritana que domina el país. Si Defred se rebela -o si, aceptando colaborar a regañadientes, no es capaz de concebir- le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias en las que sucumbirá a la polución de los residuos tóxicos. Así, el régimen controla con mano de hierro hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres: su alimentación, su indumentaria, incluso su actividad sexual. Pero nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos su deseo.
Opinión personal sin spoilers
Supongo que algunos de vosotros habréis visto la serie. El libro es mucho más opresivo y duro que la serie.
En general he de decir que la lectura de esta novela no me apasionó. Demasiado nivel de introspección en la protagonista. Si bien entiendo que la situación es muy propicia, como he dicho en anteriores ocasiones, no soy amigo de saber qué es lo que pasa por la cabeza de un personaje en todo momento y con todo lujo de detalles. A mí me rompió totalmente el ritmo y me descubrí muchas veces “saltándome” (es decir, en mi caso es, literalmente, no leyendo párrafos enteros) acerca de los sentimientos y sensaciones que invaden a Defred. Llámame insensible si quieres, pero creo que se entiende perfectamente la situación en la que está sumida la pobre sin tener que hacer referencias constantes a lo que le hace sentir cada una de las circunstancias a las que se ve sometida. Si a esto le añades que el ritmo de la novela es, en general, muy lento, pues el resultado en mi caso fue un periplo angustioso para llegar a un final soso e inacabado, que solo se salva porque me gustan los finales abiertos.
Pero basta ya de meter caña, porque esta obra también tiene sus partes buenas y son muchas. Lo primero la idea. Es original y está bien planteada. Sin olvidar que es ficción, en todo momento tienes la sensación de “esto podría ocurrir en realidad” con uno o dos pequeños retoques en detalles nimios. Eso me gustó, porque hace la lectura más sencilla, algo necesario dado lo que acabo de explicar. Otro de los detalles que me atrajo fue lo bien que consigue que te metas en situación. Recuerdo perfectamente asimilar el nivel de paranoia de Defred desde el principio, en el momento que sale de la casa y se encuentra con su compañera criada para ir a la compra. Es brutal, la sensación de no poder fiarse de nadie, de tener que medir cada una de las palabras que dice… incluso los gestos o la ruta que siguen para ir de un lado a otro. También hay que señalar que los personajes están bien construidos, aunque si soy sincero, me gusta más la Serena de la serie que la de la novela.
La mejor parte, aunque no sea virtud de esta novela, es que sirve de entradilla para leer después Los Testamentos (reseña la próxima semana), que es la que sí disfruté en condiciones.
Conclusión. No puedo recomendar esta novela a no ser que te guste mucho la vida interior de un protagonista y que te apetezca adentrarte en un entorno lleno de penurias y angustia. Como de todo se aprende, es un ejercicio excelente que te hará reflexionar sobre muchas cosas, pero podía haberse hecho de manera mucho más entretenida.
Valoración: 5/10