
Título original: Mistborn.
Título: El imperio final (Nacidos de la bruma I).
Autor: Brandon Sanderson.
Número de páginas: 680.
Sinopsis
Durante mil años han caído cenizas del cielo. Durante mil años nada ha florecido. Durante mil años los skaa han sido esclavizados y viven en la miseria, sumidos en un miedo inevitable. Durante mil años el Lord Legislador ha reinado con poder absoluto, dominando gracias al terror, a sus poderes y a su inmortalidad, ayudado por «obligadores» e «inquisidores», junto a la poderosa magia de la alomancia.
Pero los nobles a menudo han tenido trato sexual con jóvenes skaa y, aunque la ley lo prohíbe, algunos de sus bastardos han sobrevivido y heredado los poderes alománticos: son los «nacidos de la bruma» (mistborn).
Ahora, Kelsier, el «superviviente», el único que ha logrado huir de los Pozos de Hathsin, ha encontrado a Vin, una pobre chica skaa con mucha suerte… Tal vez los dos, con el mejor equipo criminal jamás reunido, unidos a la rebelión que los skaa intentan desde hace mil años, logren cambiar el mundo y acabar con la atroz mano de hierro del Lord Legislador.
Opinión personal sin spoilers
Lo primero que he de decir es que, si bien este libro me ha gustado, Elantris me gustó más. Para los que ya hayan leído algo de Sanderson, la pluma del autor se reconoce perfectamente en este, el primer libro de la trilogía Nacidos de la bruma.
Nos encontramos de nuevo con un relato de fantasía épica, sin muchas criaturas extrañas, pero en esta ocasión donde la magia tiene una fuerte presencia. El sistema que ha creado Sanderson para explicar y definir la magia es sin duda uno de los más detallados que he visto. Gira en base a 8 metales, que son la base o el sustento para efectuar cualquier proeza sobrenatural. Estos metales deben ser consumidos por los alománticos (magos) y funcionan como reserva de energía para obrar su arte. La mayoría de los alománticos dominan un solo metal y por tanto pueden crear efectos sobre una determinada rama de la magia. Los nacidos de la niebla son magos excepcionales que pueden usar varios o todos los metales y, por tanto, todas las variantes mágicas.
La trama no se sale mucho de las habituales. Un protagonista que quiere vengarse y tendrá que luchar su camino hasta llegar al malvado que gobierna con mano de hierro sobre una desdichada y oprimida población. Para ello reúne a un curioso grupo de individuos, entre ellos la co-protagonista, y elabora un plan para abrirse camino a través las numerosas dificultades que tendrá que superar para siquiera acceder a su acérrimo enemigo.
Aquí nos vamos a encontrar con el típico entrenamiento de la principiante, intrigas palaciegas, misterios y todo ello aderezado con algún combate y las ocasionales dudas de uno y otro acerca de la viabilidad del plan o de si lo que están haciendo está bien.
Los personajes también son muy correctos, a casi todos se les coge cariño, los hay mas o menos entrañables y con diferentes protagonismos, pero ninguno se queda cojo. Me gusta el rollo de co-protagonismo entre Kelsier y Vin, porque ofrece la oportunidad de que más lectores se encuentren cómodos a lo largo del libro, al identificarse con el uno o la otra. Una buena jugada.
Dicho esto, que como veis es todo muy positivo, voy a señalar las cosas que, sin ser negativas, me gustaron un poco menos. Son dos:
La primera es que, dentro de que el tema de la magia esta genial, a mí algunas escenas de uso del hierro y el acero (metales de efectos físicos) se me hicieron confusas. Probablemente tenga algo que ver con mi habitual forma de leer en diagonal, pero el caso es que no acababa de visualizar lo que se estaba explicando. Por fortuna no hay muchas de estas y aunque no lo visualices se entiende los suficiente como para que no te rompa mucho el ritmo.
La segunda es la trama que, estando muy bien, en algunos tramos (sobre todo hacia la mitad) se me hizo un pelín lenta. Tenía la típica sensación de andar en círculos sin llegar a ningún sitio. La última parte gana mucho en ritmo, pero también se me quedó un pelín escasa en el desenlace final. Asumo que es el primer libro de una trilogía y que, como tal, sirve más que otra cosa de presentación, pero me gustaría que los dos siguientes fueran un poco más trepidantes.
Mi resumen es que es un libro recomendable para lectores habituales de fantasía y un poquito menos para los que no lo son. No quiero emitir un veredicto final sin haber completado la trilogía, pero creo que lo voy a decir ahora es muy indicativo: he puesto en pausa la lectura de los siguientes dos libros de Mistborn para leer otras cosas entre medio, aunque sin duda completaré la saga más temprano que tarde.
Valoración: 7/10