Título original: El reino de Mataleón.

Título: El reino de Mataleón.

Autor: Pascual Martínez.

Número de páginas: 240.

Sinopsis

El cuerpo sin vida del delincuente habitual Augusto Cayo, alias Cuchillo, aparece junto a la Torre del Homenaje del castillo de Priego de Córdoba. La jueza Arjona recurre a Ernesto Pitana, sargento de la Guardia Civil del cuartel de Iznájar, con quien ya ha trabajado en anteriores ocasiones, para que se encargue de la investigación. Pero todo se complica cuando descubren que el principal sospechoso es un primo carnal del excéntrico Antonio Palomeque, uno de los agentes a cargo de Pitana. Aunque confía en su inocencia, el sargento sospecha que el pariente de su subordinado esconde algo. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, es incapaz de hacerle confesar, pero intuye que, detrás de su silencio, se oculta un misterioso personaje al que apodan «Mataleón». ¿Quién es en realidad? ¿Y por qué todos lo temen? Acompañado de la siempre fiel cabo Montero, Pitana tendrá que responder estas y otras muchas preguntas si quiere resolver un caso que parece complicarse con cada nueva revelación, y que amenaza con dejar más muertes por el camino…

Opinión personal sin spoilers

Nueva entrega de las andanzas del sargento Pitana y su equipo, que cierra la trilogía iniciada con La patria de los suicidas y continuada en El santo de Villalobos. En esta ocasión, nos alejamos de Iznájar para adentrarnos en Priego de Córdoba, donde el cuerpo de un delincuente habitual, Augusto Cayo, alias Cuchillo, aparece junto al castillo. El crimen: un asesinato con tintes personales. Pocos sospechosos, pero muchas implicaciones, especialmente cuando el principal sospechoso resulta ser primo carnal de Palomeque, uno de los agentes del cuartel.

La estructura de la novela, con capítulos y escenas muy cortos, aporta una agilidad notable a la trama. El ritmo es dinámico, casi cinematográfico, lo que hace que la lectura avance con fluidez y sin tropiezos. El estilo sigue la línea de las entregas anteriores: lenguaje directo, quizá un poco más florido, pero sin resultar pedante, y con una evolución más reflexiva y madura.

El equipo de Pitana se mantiene: Montero, Palomeque, Espinosa, Tavares, Paz Sesma… Lara apenas aparece y ahora es Jacinta quien ocupa ese espacio íntimo en la vida del sargento, en una relación que aporta nuevas capas emocionales al personaje. También se añaden pinceladas de la vida personal de varios miembros del equipo —Tavares, Sesma, Espinosa— que no solo les dan mayor profundidad, sino que conceden breves respiros a la tensión policial. La combinación de ambos planos, el profesional y el íntimo, resulta muy efectiva.

La historia se desgrana con un equilibrio más logrado entre el misterio y el desarrollo de los personajes. El crimen no pierde protagonismo, pero tampoco lo acapara. Hay espacio para los conflictos internos, para las lealtades, para las decisiones difíciles. Esto le da profundidad a la novela, aunque puede que a quienes busquen una trama policial más pura les parezca que se diluye el suspense. A mí me ha parecido un acierto.

Una lectura muy recomendable, especialmente para quienes han seguido la serie desde el principio. El reino de Mataleón, siendo diferente a La patria de los suicidas, me ha gustado tanto como esta.

Valoración: 7/10

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