Por mucho que nos empeñemos en evitarlo, como todo en esta vida, las vacaciones y el verano llegan a su fin 😭. En mi caso, puedo despedirme de las primeras agitando la mano con tristeza, y de lo segundo queda ya muy poco.
Con sus cosas buenas y malas, este ha sido un buen verano; sus días de playa, porque (¡al fin!) la temperatura en el norte ha sido decente, sus encuentros con amigos y la consabida y esperada visita a Logroño (sin tanto calor como en Junio, aunque todavía considerable). El último tramo de vacaciones un poco más decepcionante, ya que el Covid se llevó dos tercios del mismo, pero qué le vamos a hacer. Culpar al cabrón de Murphy, qué otra queda 😝.
En cuestiones de lectura también ha sido un verano de Abercrombie y he de decir que lo he disfrutado y mucho. Llevaba un año reservando la siguente trilogía del autor y… no defrauda. Las reseñas llegarán pronto, primero tengo que finalizar la tercera novela, Tierras rojas. Casi que me da pena acabarlo, pero bueno, tengo la siguiente triología “La era de la locura” esperando en el estante, aunque me tomaré un respiro para oxigenarme antes de embarcarme en ella. Sabiendo que todavía no hay nada más del autor, quizá incluso haga una larga pausa antes de hacerlo.
Con respecto a escribir, he de confesar que también he disfrutado de unas merecidas vacaciones 😝, lo cual no significa que no haya hecho nada. Sí que he dejado en barbecho CdU4, en manos de los lectores cero, y sé que cada día está mas cerca el comienzo de la corrección, maquetación, etc. En parte me apetece y en parte me da pereza, las cosas de la vida. Con todo, lo afrontaré con entusiasmo, porque aunque el proceso de escribir sea el que más disfruto, para que otros lo hagan del resultado tengo que pasar por el que no emociona tanto.
Mi labor se ha enfocado en el proyecto paralelo del que alguna vez os he hablado (y que no, todavía no voy a desvelar 😄). Por un lado porque me apetecía mucho, y por otro, porque si algún día da sus frutos, esto será un “colchón” que me permitirá tomarme con tranquilidad posteriores posibles obras. Es una inversión, con todas las letras. También un placer, que espero que nunca deje de serlo, porque si algún día lo hace, ¿qué sentido tendría?
Pero basta de misterios y de filosofar. Ya son muchas palabras y deberían estar en las más de 25.000 que ya acumula mi nueva novela fuera del ámbito de Creadores de universos. No está mál, ¿no?

Espero que vuestro verano haya sido muy bueno, y como todavía no ha concluido, voy a tener la desfachatez de reutilizar la misma foto en la que os recomendaba la lectura de cierta saga de ciencia ficción fantástica 😝. Aprovechad para ponerlos al día, que en pocos meses habrá una nueva entrega.
