Seguimos fuera de la literatura (aunque de aquí ha salido más de un libro) y nos vamos a otra de mis grandes pasiones: los videojuegos. Ya de enano recuerdo pasar horas y horas en los recreativos jugando a a las maquinitas (Gauntlet es el primero que me viene a la memoria) y no puedo enumerar todos los juegos que han pasado por mi vida, pero sin dudarlo el que más me ha influido es World of Warcraft.

Corría el año 2004 cuando este juego se puso en funcionamiento. Yo ya había jugado a tres entregas del juego predecesor, que no dejaban de ser juegos de estrategia en tiempo real. La expansión del último, Warcraft III: The Frozen Throne, ya nos había puesto los dientes largos con algo totalmente novedoso, la campaña de Rexxar, que tenía muchos más elementos de roleplay y vaticinaba lo que estaba por llegar.

Aunque yo ya le tenía echado el ojo de antemano, logré resistirme a la tentación durante un corto periodo de tiempo hasta que un amigo me llamó para decirme que se lo había comprado (maldito Fiti 😝).

Así pues, allá que caí con todo el equipo.

No voy a contar todo lo que me une a este juego porque no acabaría nunca. Estuve jugándolo desde el día que cayó en mis manos hasta 2011, con menos ahínco durante los 3 últimos años y luego lo dejé. Lo retomé en 2016, también jugué cuando relanzaron la versión clásica del juego y luego lo volví a dejar cuando comencé con el proyecto de Creadores de universos. Volví a caer en Abril de este año, pero de nuevo lo aparqué antes del verano. La pasión se ha ido, pero la nostalgia permanece 😝.

Dado que ahora mismo no tengo acceso al juego, no puedo saber las horas que he metido en él, pero estoy seguro de que se acercan y posiblemente incluso superan el año. Si, 365 días, 8.760 horas. De juego. Se que no es nada comparado con las de algunos streamers, pero vamos, que casi 9.000 horas a mi me parecen bastante. Mi mujer está leyendo esta entrada y me dice “¡te estás quedando MUY corto!” 😝

De todo este tiempo, sin dudarlo, me quedaría con los 3-4 primeros años. Algunos ya estaréis pensando “que perdida de tiempo” y quizá sea así, pero yo me quedo con las partes positivas. A través de este juego he conocido a gente increíble de toda Europa, los he visitado en Bélgica, Alemania, Holanda, UK… en una ocasión varios nos reunimos en Alton Towers y pasamos un día inolvidable. Algunos incluso han venido a visitarme y se han quedado en mi casa.

Siendo más práctico, mi nivel de inglés mejoró una barbaridad (dirigir en inglés a un grupo de 25+ personas durante 3 horas, 4 días por semana, hace maravillas os lo aseguro) lo que es sin duda una ventaja profesionalmente y en menor medida en la vida cotidiana.

Las historias y el lore de todas y cada una de las expansiones de este juego han dejado huella en mi memoria y aunque probablemente no han influido en Creadores de universos de la misma manera que los comics o los libros de fantasía y ciencia ficción, estoy seguro de que habrán aportado su granito de arena.

¿Alguien no ha oído hablar del WoW?

PD: For the Horde! 😉

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