Y llegamos a mi saga de fantasía preferida de todos los tiempos: Añoranzas y Pesares de Tad Williams.

En España fue publicada entre 1990 y 1994 en cuatro volúmenes (los que veis en la foto). Me cuadra, porque recuerdo que cuando la terminé ya vivía en Bilbao. De hecho tengo el vívido recuerdo de mi habitación, a las dos de la mañana después de llevar leyendo desde las 10, terminar asombrado un capítulo  y pensar… esto se merece que continúe mañana con la mente despejada.

Por señalar la única “pega”: las 50-75 primeras páginas, en las que se presenta a uno de los protagonistas (el principal), y nos cuentan su vida cotidiana, se hacen un pelín más lentas (efecto comarca del Señor de los Anillos, ya me entendéis). El resto es todo magistral, las tramas, las subtramas, los personajes… qué personajes. En la saga se pueden encontrar desde los más entrañables, pasando por los de corazón más noble, hasta los más oscuros y despiadados. Fue la primera vez en que lloré al leer la muerte de uno de ellos, y eso que no era ni siquiera de los principales… brutal.

Todo enmarcado en una fantasía bastante ligera (no está muy sobrecargada de magia ni de criaturas extrañas) y de fácil lectura para los que no estén acostumbrados a este género.

Posteriormente la volví a leer junto a mi mujer, justo antes del nacimiento de nuestra hija y si bien en la segunda vuelta los sentimientos quedaron más aletargados, la aventura fue igual de apasionante.

No os quiero contar mucho más porque no quiero restar emoción a vuestra propia lectura.

Si no habéis leído esta serie, os la recomiendo fervientemente, no os defraudará.

Por si no he sido suficientemente convincente y todavía os queda alguna duda, que sepáis que el propio George R.R. Martin ha reconocido que Añoranzas y Pesares le inspiró de forma decisiva a la hora de crear Canción de Hielo y Fuego. Ahí es nada.

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