Título original: Nightchills.

Título: Escalofrios.

Autor: Dean R. Koontz.

Número de páginas: 367.

Sinopsis

Cuando Paul Annendale llegó con su tienda de campaña a Black River esperaba pasar seis apacibles semanas de vacaciones en compañía de sus hijos y rodeado de hermosas montañas. Lo que encontró sin embargo fue una pesadilla: la población de Black River se hallaba bajo los efectos de una extraña enfermedad epidémica cuyos síntomas se manifestaban a través de desagradables escalofríos nocturnos y de un singular y peligroso comportamiento durante el día.

Paul ignoraba que sus conocidos y amigos de la pequeña localidad se estaban convirtiendo en robots a las órdenes de un maníaco con ansias de dominar el mundo y con una patológica obsesión por el sexo; pero Paul no iba a permanecer largo tiempo con los brazos cruzados ante ese horrible espectáculo.

Opinión personal sin spoilers

La premisa con la que arranca este libro es novedosa, atractiva e inquietante. En una breve introducción, el autor nos habla de la publicidad subliminal y la manipulación del subconsciente, de la edad de oro de la ciencia de la modificación del comportamiento. En el inicio del libro nos sugiere la posibilidad de que, a día de hoy, ninguno tenemos la certeza de que no nos estén manipulando, ¿no es así? Suponemos que no lo hacen, que existen leyes que impiden que esto ocurra, pero ¿es así realmente?

Bajo este supuesto, el autor desarrolla una trama que se queda un tanto descafeinada. Por un lado están los conspiradores: un científico que mejora sustancialmente la tecnología para el control mental, un millonario que aporta los fondos para desarrollar dicha tecnología y un general del ejército, necesario para sortear las potenciales trabas que el gobierno pueda ocasionar. Y como cualquier tecnología, antes de darla por buena, hay que probarla. El lugar para desarrollar “el experimento” será Black River, un pueblecito aislado en el norte de Estados Unidos.

Por otro lado, tenemos a la familia Annendale, Paul un padre viudo y sus dos hijos, que todos los años acude a Black River para acampar en las montañas cercanas y disfrutar de sus vacaciones de verano.

Y aquí es donde se complica la cosa. Si bien el experimento ha funcionado con casi todos los habitantes de Black River, la familia Annendale no ha caído bajo el influjo del científico, que se ha desplazado hasta allí, para comprobar en persona el resultado del “experimento”.

Por supuesto, la cosa se complica, el científico es descubierto, tiene que improvisar una manera de salir del atolladero, llamar a sus dos socios para que acudan en su ayuda… y todo acaba… relativamente bien para los “buenos”, como no cabía esperar de otra manera.

No hay ningún gran “pero” en este libro, aunque tampoco hay nada que lo haga especial. La trama es correcta, sin grandes sorpresas ni fallas. El ritmo es adecuado, sin llegar nunca a trepidante ni hacerse especialmente pesado. Los personajes son normalitos, bien definidos (mejor los villanos que los héroes) pero sin que brillen demasiado. Las descripciones son un pelín recargadas frente a lo simples y directos que son los diálogos… en resumen, un libro muy del montón.

No puedo decir que no lo recomendaría, pero si que hay muchos otros libros a los que daría prioridad frente a este.

Valoración: 5/10

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