
Título original: Gardens of the Moon.
Título: Los jardines de la luna.
Autor: Steven Erikson.
Número de páginas: 775.
Sinopsis
Tras interminables guerras y amargas luchas internas, el descontento se ha apoderado del Imperio de Malaz. Incluso las tropas imperiales, siempre ansiosas por derramar sangre, necesitan un respiro. Sin embargo, las pretensiones expansionistas de la emperatriz Lassen no tiene límites, más aun cuando son reforzadas por sus temibles agentes de la Garra.
El sargento Whiskeyjack y su escuadrón necesitan tiempo para llorar a los muertos del último asedio, pero Darujhistan, la última de las Ciudades Libres de Genabackis, los espera; en ella ha puesto la emperatriz su mirada depredadora.
El Imperio no está solo en este juego. Las fuerzas siniestras conspiran dentro y fuera de las sendas mágicas y, entretanto, hasta los dioses se preparan para la batalla…
Opinión personal sin spoilers
Antes de arrancar con la reseña, he de decir que este libro cayó en mis manos después de un largo paréntesis (es lo que tienen los hijos) en el que mi tiempo para la lectura se vio reducido a cero. Quizá debiera haber ejercitado los “músculos lectores” con alguna otra novela antes de comprometerme con esta, pero… en fin, al lío.
Al comenzar a leer este libro, ya lo comenta el propio autor en su nota al comienzo, te das cuenta enseguida de que todas las ideas que cimentan esta obra han partido de un juego de rol. El comienzo es bastante apabullante, porque tienes que enfrentarte a un universo nuevo y muy rico, con muchas razas, facciones, tipos de magia, criaturas… sinceramente, se hace duro. No fue sino hasta bien entrada la segunda parte que me empecé a situar en este mundo (si bien reconozco que mi tendencia es a leer bastante rápido, sin sumergirme del todo en los detalles) y hacerme una composición de quiénes eran cada uno de los protagonistas. También me resultó muy confuso el entender los diferentes “niveles de poder” de cada uno de los personajes que van apareciendo, porque lo mismo te topas con un simple raterillo callejero, que lo haces con un guerrero inmortal, que te das de bruces con un dios. La magia no es algo sutil, es algo muy presente y que puede acabar con ejércitos enteros. Los practicantes de esta magia no son seres excepcionales, sino que se reúnen en batallones capaces de arrasar una ciudad con la sola ayuda de sus extraordinarios poderes.
Dicho todo esto, y que sirva como aviso, a mi se me hizo difícil seguir la trama, lo que me dice que, aunque se esté acostumbrado a leer fantasía, el nivel de atención necesario para absorber lo que esta intrincada historia cuenta, es muy superior al que yo suelo dedicar a un libro. Sí, en los últimos años me he dado cuenta de que prefiero una historia bien construida y sencilla de leer (la trama puede ser todo lo compleja que quiera, pero agradezco que no esté cargada de detalles y que el lenguaje usado no sea demasiado “ostentoso”, si sabéis lo que quiero decir). Los jardines de la luna lo tiene todo: una historia sólida, una trama rica y enrevesada, gran nivel de detalle (aunque para mí, escaso en ciertas cosas y excesivo en otras) y un estilo que si bien no es sobrecargado, es de los que necesitan que le pongas los cinco sentidos para leer.
Lo siento si ofendo a los que piensen que esta es una gran obra, no estoy diciendo lo contrario, simplemente digo que no es para mí, no en este momento de mi vida. Probablemente si la hubiese leído hace 25 años me hubiera alucinado, pero hoy en día, no.
Para concluir: si te encanta la fantasía dura, que desafíe a tu imaginación, las tramas ricas e intrincadas y dispones del tiempo necesario para leer con mucha calma casi 800 páginas de Los jardines de la luna, no lo dudes, te va a encantar y parece ser el comienzo de una saga épica y memorable. Si lo que buscas es algo más sencillo, que te haga pasar un buen rato o simplemente no estás para retos intelectuales, creo que deberías buscar otra cosa.
Yo por el momento debo poner Malaz en pausa.
Valoración: 6/10