Esta vez nos vamos a salir un poco de la literatura, pero lo que traigo hoy formó una parte importante de mi vida y sin duda ha influido en parte de las historias que se forman en mi cabeza. Vampire: The Eternal Struggle.

V:TES es un juego de cartas coleccionable multijugador basado en Vampire: The Masquerade y publicado inicialmente por White Wolf. Como ya os comenté, yo era un gran fan y acérrimo jugador del juego de rol, así que no cabía duda que esto me iba a interesar.

El juego en sí mismo es apasionante. Cada jugador representa el papel de un matusalén y debe acabar con el resto de los jugadores, acumulando puntos, mediante el uso de sus sirvientes (representados por las cartas). Se pueden jugar de 2 a 5 personas (o incluso más), pero lo ideal son 4 o 5 jugadores. Es un juego de estrategia, brutal, cruel y implacable. El jugador de la derecha es la presa y el de la izquierda el cazador, pero no hay ninguna regla que impida atacar a cualquier otro. Con esta premisa, entenderéis que los pactos, las traiciones y las negociaciones (y amenazas), están a la orden del día.

Lo que comenzó como un divertimento entre mi grupo cercano de amigos, pronto escaló. Conocimos a más gente que jugaba (en su época se hizo realmente popular y creo que lo sigue siendo), esto nos llevó a recorrer gran parte de España jugando torneos e incluso visitar el extranjero. Para muchos de nosotros el ritual de montar nuestras barajas, seleccionar las cartas, desarrollar estrategias, y comentar los resultados de las partidas, era casi tan excitante o más como el propio juego.

Aunque hace muchos años que lo dejé (de hecho recientemente me desprendí de la mayor parte de cartas que guardaba), es indudable que la impronta que ha dejado en mí ha sido una fuerte influencia en parte de mis textos.

¿Conocíais V:TES? ¿Habéis jugado?

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