
Título original: Relatos aéreos.
Título: Relatos aéreos.
Autor: Gabriella Campbell.
Número de páginas: 193.
Sinopsis
La fantasía, como la ciencia ficción, trabaja en el terreno de lo especulativo. Nos hacemos preguntas: ¿qué ocurriría si el mundo estuviera amenazado por orcos, si necesitáramos de la destrucción de un solo objeto de poder para librarnos de esta amenaza? ¿Qué pasaría si pudiéramos aprender magia en un colegio, igual que aprendemos matemáticas o literatura? Y, hablando de eso, ¿qué pasaría si existiera la magia? ¿Qué leyes físicas y emocionales quebrantaríamos?
Opinión personal sin spoilers
Lo primero que debo decir es que al empezar a leer esta antología de 16 relatos (uno de terror y 15 de fantasía) no sabía con qué iba a toparme. Estoy gratamente sorprendido. La primera historia me resultó curiosa más que otra cosa, original, interesante como para seguir leyendo. A partir de la segunda, me sedujo el toquecillo oscuro que tanto agradezco en la lectura. Y continué cautivado.
Obviamente hay relatos que me han gustado más que otros, pero todos ellos tienen su encanto, ese aire de misterio que hace que nunca sepas por dónde va a tirar. Son historias orientadas a un público adulto, con su carga de violencia y sexo, sin excederse, pero sin tapujos. Me gusta eso.
De nuevo, como ya me pasó con La cosecha de Samhein, me atrapó la pluma, rica pero sencilla, elegante, con palabras muy bien elegidas y frases construidas con mimo. He de confesar que, personalmente, me decanto más por la de Cotrina que por la de Campbell, pero sé que es un gusto personal y ambas son excelentes. A modo de juicio de valor (que otra cosa puedo pretender cuando solo he leído una obra de cada autor, cosa que cambiaré antes que después), creo que es porque Gabriella profundiza más en los detalles, incorporando más palabras a sus descripciones, más alusión a los sentidos.
En cualquier caso, un trabajo fantástico. Muy recomendable para cualquiera que quiera salirse de las lecturas habituales y explorar otros mundos, versiones diferentes del nuestro o simplemente disfrutar de un buen rato reactivando las neuronas (que a veces, con el día a día, se nos quedan un poco adormecidas).
Valoración: 8/10